domingo, 29 de abril de 2012

'La maldición de Rookford', visto con anterioridad

Junto a los imbatibles vengadores, hace un par de días llegó a nuestras carteleras la producción de la BBC La maldición de Rookford, dirigida por Nick Murphy. Protagonizada por Rebecca Hall y Dominic West es la enésima película de estas características, narrando la historia de Florence Cathcart, una escéptica mujer que, tras la Primera Guerra Mundial, se dedica a desmontar farsas sobre fantasmas e historias paranormales. Su vida cambiará cuando reciba el encargo de investigar unos hechos sospechosos en un internado.


La película arranca mostrándonos como es Florence, mujer avanzada a sus tiempos, preocupada por el conocimiento científico, sin límites, culta, progresista y arisca. Aparece un hombre que supondrá el detonante de todo lo acontecido. Y todo acontece demasiado lento y a ritmo de tópicos. La sensación a deja vu es presente a lo largo de todo el film y el transcurso adolece sin ningún ápice de interés, excepto en su abrupto final.

Hace un mes os hablé de dos películas y con ambas (también fallidas) tiene varios puntos en común. Con Dictado de Antonio Chavarrías coincide en su mensaje de los fantasmas que se arrastran del pasado, de los traumas olvidados y de la culpabilidad madura. Con Luces rojas de Rodrigo Cortés se juntan en la premisa de individuos a desenmascarar estafadores paranormales y en su debate teo-filosófico acerca de la relación entre fe/razón y conocimiento científico. Ninguna de las tres acaba de funcionar a la perfección, pero esta La maldición de Rookford menos, porque su desarrollo taciturno, una dirección mínima y vaga y un cúmulo de tópicos impiden dar algo más, algo que no hayamos visto. Y los fallos de esto están, irremediablemente, en su guión con diálogos pretenciosos en ese debate que en la de Cortés sí funcionaban y aquí suenas falsos.

Tiene una acertada música, una fotografía notable del catalán Eduard Grau y unas muy buenas interpretaciones, con una estupenda Rebecca Hall. Puntos fuertes que la ayudan a no caer en el desastre absoluto. Eso y una sobria y correctísima puesta en escena, fruto de ser un producto británico de gran calado. Pero su trasfondo y desarrollo son vagos, sin ninguna originalidad, ni aportación nueva, diferente. Además, su final, bastante previsible, tira de manual con secundaria con gran actriz detrás (Imelda Staunton, sabiendo que tendrá importancia al final para gozar de sus dotes interpretativos) y una mirada entre el niño y la protagonista al inicio muy directa. Algo con ellos dos, debe pasar. Y así es. 

La maldición de Rookford falla en su planteamiento y evidencia las carencias del género en el día de hoy, tanto del thriller como del terror. El primero parece condenado a pocos grandes cineastas (Fincher, Shyamalan, varios asiáticos) y el segundo a la oleada española (Balagueró...) y las corrientes asiáticas otra vez. Tópica, aburrida en su primera mitad e interesante solo en un final, atropellado y vacío de contenido. Opción de entretenimiento para algunos, pasable para otros.

Lo mejor: Los tormentos de Rebecca Hall en su tramo final

Lo peor: Se embarca en unos derroteros a los que no llega ni por asomo

Nota: 3



PD: ¿Decepción o acierto, qué pensáis?

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